¿Nos hemos vuelto muy señoritos o muy idiotas?

La nuestra tierra

Vacas #8

Hoy voy a empezar la entrada con un chiste sobre un rapaz que había emigrado a Madrid.

Resulta que después de un año en Madrid trabajando de mozo de almacén, a un rapaz al regresar al pueblo de vacaciones parecía se le había olvidado todo lo que tenía que ver con la vida en el campo.

Charlando con el vecino que estaba preparando para acarrear la hierba le iba preguntando el nombre de las cosas:
¿Y cómo dices que se llama esa tira de cuero que le pones a las vacas?
Chamámoslo sobeu, yía pa’ uñir las vacas al carru.
¿Y eso otro?
– Esu las cornales, esu yía el jugo, esu las mullidas… son apeiros.

El paisano del pueblo, entre incrédulo y desconfiado, le iba recordando nombres como la forca, la bielda, la garabita, el gadaño…
– Ho
me, pero no fastidies, ¿no t’alcuerdas de nengún nome d’estus?
No que va. En Madrid…

Ver la entrada original 411 palabras más

Tras los pasos de Babieca (I)

Comenzamos escribiendo nuestros cuadernos de campo con la primera entrega de “Tras los pasos de Babieca”, un apartado destinado a compartir las experiencias que un servidor ha tenido el placer de disfrutar en el recientemente nombrado Parque Natural de Babia y Luna, al norte de la provincia de León.

Nuestro recorrido tiene el propósito de descubrir las huellas que el paso del tiempo, culturas, y acontecimientos han dejado en el paisaje que hoy en día podemos apreciar. Este rincón de León alberga en sus vegas, colinas, llanuras, cerros y montañas el eco de antiguos moradores, remontando su tradición a época prehistórica y perpetrándose durante los siglos hasta la actualidad.

La primera parada de nuestro camino nos detiene en la localidad de Meroy, ubicada en el extremo oeste de la comarca babiana y a pocos kilómetros del Puerto de Somiedo, límite entre la provincia de León y el Principado de Asturies.

Mapa de situación. Destacada en azul la localidad de Meroy. En rojo, la línea que separa las Comunidades de Castilla y León y Asturias.

Dominando el enclave se eleva un peñón calizo sobre el cual se controlan los valles del río del Puerto y del río Sil, que discurren hasta este lugar, donde mezclan sus aguas para proseguir, tomando el nombre de Río Sil, valle abajo.

Obsérvese la Peña del Castillo, ubicada en el interfluvio de los ríos del Puerto (E) y el río Sil (W).
Obsérvese la posición estratégica de la Peña del Castillo, ubicada en el interfluvio de los ríos del Puerto (Este) y el río Sil (Oeste).

La Peña del Castillo debe su nombre a un antiguo torreón medieval del que poco o nada queda ya, pues en su lugar se construyó, durante la Guerra Civil, un importante puesto defensivo que cumplía la función de controlar el carbón de la próxima comarca de Laciana, recurso estratégico de primer orden para ambos bandos, y a su vez, dominar el paso natural entre Asturias y León.

La ascensión hasta la cumbre no es fácil,  se debe salvar una empinada colina hasta que de entre el matorral se comienza a intuir el sendero que nos conduce hasta la fortificación. A medida que nos elevamos, el camino, esculpido en la falda de la montaña, se nos muestra cada vez más empinado y zigzagueante; reforzado en sus cimientos por muros de mampostería para franquear la fuerte pendiente, y con tramos de más de un metro de ancho que escalan la ladera hasta desembocar en la acrópolis.

Sendero de ascensión a la cumbre. En este punto se observa un cambio de sentido en zig-zag para salvar la pendiente de la ladera.
Sendero de ascensión a la cumbre. En este punto se observa un cambio de sentido en zig-zag para salvar la pendiente de la ladera.
Detalle del muro de mampostería realizado en la ladera para reforzar el camino que asciende hasta la cumbre.
Detalle del muro de mampostería realizado en la ladera para reforzar el camino que asciende hasta la cumbre.

En este punto un pequeño valle se abre ante el visitante, dejando a ambos márgenes las cotas más altas de la colina. No se aprecian restos visibles en superficie, pues el abundante matorral inunda la pequeña llanura. Sin embargo, en el extremo Este se perfila la silueta desafiante de un muro que cierra la planicie de forma artificial por este flanco, avistando el valle excavado por el Sil que a su vez discurre, alborotado, bajo nuestros pies. Volvemos la vista atrás, y escalamos hacia la primera cota, desde donde logramos apreciar las espectaculares vistas que se muestran ante nosotros.

Vistas desde la Peña del Castillo hacia la comarca de Babia.
Vistas desde la Peña del Castillo hacia la comarca de Babia.

A nuestras espaldas, mientras tanto, se eleva la altura más importante del conjunto, donde se encuentra el núcleo de la fortificación, al que se accede nuevamente a través de un sendero construido en zig-zag que podría utilizar el trazado primitivo de la fortificación medieval.

Accesos hacia el núcleo de la fortificación.

Ya en la cumbre de la Peña del Castillo, una trinchera conduce al visitante hasta el parapeto que domina el conjunto defensivo. A medida que se avanza, se vislumbran en la ladera pequeños puestos de ametralladora, apuntando amenazantes hacia la carretera que une ambas provincias. Siguiendo la trinchera se llega, finalmente, al núcleo del enclave.

El parapeto principal es imponente, un muro de casi medio metro de grosor rodea todo el conjunto, siguiendo el trazado de la cima y escondiendo tras de sí la línea de trincheras que llegan a prolongarse extra muros, excavando su trazado en la misma peña.

Peña del castillo. Núcleo fortificado visto desde el SE.
Peña del Castillo. Núcleo fortificado visto desde el SW.

Dentro del cerco que guarece el recinto, se puede distinguir al menos tres espacios de planta rectangular, uno de ellos incluso dividido en su interior, que pudieron reservarse para el resguardo de tropas y al almacenamiento de material bélico.

Detalle de la trinchera excavada en la peña de la montaña.
Detalle de la trinchera excavada en la peña de la montaña.

En este complejo parecen intuirse además, diferentes zonas donde podrían ubicarse los puestos de artillería, que tendrían como objetivo los convoys, republicanos o franquistas, que cruzarían este territorio tanto por tierra como por aire. Desde esta posición el control del territorio es total. Además, goza de contacto visual con otras cumbres donde existen construcciones coetáneas, como las trincheras de la Peña Larga, en la localidad de Lago de Babia, excavadas al NE de donde nos encontramos.

Pero, más allá de sus óptimas características estratégicas, el lugar invita a observarlo y recorrerlo detenidamente, sentarse en alguno de sus rincones y reflexionar.

Donde ahora sólo se escucha el rugir del río y el murmuro del viento, estas construcciones, que aunque derruidas siguen impregnadas de memoria, hacen rememorar al visitante la vida de aquellos que en tiempos de conflicto, de penurias, de desdicha, en definitiva, en tiempos de guerra entregaron su recuerdo tras estos muros. Lugar que, pese a estar condenado al olvido, se empeña en contagiar a cualquiera que se acerque parte de la historia que se respira entre sus trincheras, sendas y parapetos, convirtiéndolo, definitivamente, en un verdadero monumento de la memoria.

¡Salve!

¡Salve!, y bienvenidos a este modesto rincón de internet: Iter Historiae.

Un lugar destinado a compartir aquellos episodios que el devenir de la historia nos ha legado a la civilización humana; espacio en el que también tendrán cabida experiencias propias, donde descubriremos leyendas y fantásticos lugares que personalmente deseo compartir con cualquiera que se aventure a formar parte de este camino.

Además, reservaremos un cajón para aquella historia que se construye cada día, pues, además de un lugar reservado para entretener, deseo compartir información y opinión acerca de los acontecimientos de los que somos testigos en la actualidad.

Sin más, animamos a que todo aquel interesado se sumerja en este rincón, que pese a no ser demasiado grande, alberga espacio suficiente para hospedar a cualquier persona que desee pasar un buen rato.

César M.

Salas, Asturias.